Museo Hermitage Barcelona_

Plaça de la Rosa dels Vents

Barcelona

Entorno portuario, memoria de la escollera, cercanía al mar.
Desde el terreno, maravillosas vistas de la ciudad, del mar, de la montaña de Montjuich, del puerto de yates.
Hacia el terreno, importante presencia de la futura volumetría del museo.
Si el Hermitage de San Petersburgo ocupa un antiguo palacio utilizado como museo, el Hermitage de Barcelona será un museo nuevo con hechuras de palacio urbano.
A pesar de una topografía de cierta complejidad, el lugar pide alto y claro que su arquitectura facilite recorridos, que conecte desniveles, que se abra con generosidad.
Y así, la arquitectura responde, consciente de su dimensión pública, con la concepción de sus espacios intermedios, soportales y galerías : de acceso y protección en su fachada norte; de descanso y contemplación junto a la marina.
“Lo más profundo es la piel”, y de acuerdo con esta afirmación de Paul Valéry, la fachada del Hermitage Barcelona deviene piel que cubre, dando a cada espacio aquello que necesita, órganos, tejidos, músculos y huesos, con requerimientos muy variados: desde la ausencia total de luz natural para las grandes salas, pasando por la iluminación desde distintas orientaciones del espacio central, o la diversa profundidad de sombra de soportales y galerías.
La arquitectura es estructura, es un muro que se fragmenta en pilares y entablamentos que, de manera rítmica, crean orden y medida, escala y profundidad. Que recoge el espíritu del Hermitage y reinterpreta su vocación clásica y su legado intemporal. Que apoya el edificio en el suelo, lo eleva y lo remata finalmente contra el cielo.
Las condiciones del lugar exigen una ejecución clara y potente, a la altura de las circunstancias, como los materiales que se proponen, de fuerte textura y capacidad de unificación.
En planta, la composición tripartita del museo, remite las salas de exposición a sus flancos, articuladas mediante un gran espacio central de relación, que
facilita largas perspectivas y recorridos orientados hacia la luz.
No hay efectismos, frivolidades, ni espectacularidad hueca en la pro- puesta. El planteamiento es riguroso en su expresión y construcción y sostenible en su uso y mantenimiento. Y entre las instrucciones genéticas de su ADN ocupan un papel protagonista su vocación cívica y su voluntad de permanencia.
Proyecto a cargo de ujo+partners con la colaboración de Iñigo Amézola.

16.590 m2 / 2016 /